Yo creo que aquí se están mezclando varias cosas:
Una es la tasa de sudoración, que efectivamente cada uno puede estimarla bastante bien pesándose antes y después de una salida y teniendo en cuenta lo que ha bebido. Otra es la concentración de sodio en ese sudor, que varía mucho entre personas. Hay gente que deja cercos blancos en la ropa y otra que apenas los deja, y eso ya da una pista de que no todos pierden las mismas sales aunque suden parecido.
Sobre los pros, también tengo la impresión de que a veces vemos sus datos y tendemos a extrapolarlos demasiado. Si una corredora de trail o un ciclista profesional bebe 1,2 litros en 3 horas, eso no significa necesariamente que sea la cantidad adecuada para cualquiera. Puede depender de la intensidad, la temperatura, la aclimatación, el ritmo de sudoración e incluso de lo bien que tolere beber durante el esfuerzo.
Y respecto al aspecto físico de algunos corredores e influencers, es verdad que en los últimos años parece haberse llevado al extremo la búsqueda de la relación peso-potencia. Lo que pasa es que desde fuera no siempre es fácil distinguir entre alguien muy fino por entrenamiento y alguien que simplemente tiene una constitución naturalmente delgada. En cualquier caso, muchas veces conviene recordar que lo que optimiza el rendimiento de élite no tiene por qué ser el modelo más saludable ni el más útil para la mayoría de aficionados.